Cómo trabajamos

La inteligencia artificial puede ahorrar mucho tiempo a una empresa, pero solo si se aplica con criterio. Esta página explica qué principios seguimos, cómo llevamos un proyecto de principio a fin y qué límites nos ponemos en el uso de la IA. Queremos que sepas qué esperar de nosotros antes de empezar.

1. Nuestros principios

Tecnología donde produce un beneficio real

Empezamos por tu problema, no por la herramienta. Si una tarea se resuelve mejor con una hoja de cálculo bien hecha o con una automatización sencilla, te lo decimos.

Medimos antes de prometer

Antes de desarrollar nada, medimos cuánto tiempo y dinero te cuesta hoy el proceso. Con ese punto de partida acordamos qué mejora esperamos y cómo la vamos a comprobar. Solo implementamos si los números salen a cuenta para tu empresa, contando también los costes de uso y mantenimiento.

Seguridad y protección de datos desde el diseño

Aplicamos el principio de mínimo privilegio. Cada solución parte de cero permisos: solo accede a los datos y aplicaciones que su tarea necesita, y con el nivel justo. Si solo necesita leer, solo puede leer. Usamos los mínimos datos posibles y tratamos tu información conforme al RGPD. 

Nos adaptamos a tu forma de trabajar

Integramos la solución con las herramientas que ya usas (correo, ERP, hojas de cálculo, gestores documentales) para que tu equipo no tenga que cambiar su forma de trabajar ni aprender un sistema nuevo.

Empezamos pequeño

Elegimos un proceso concreto, lo probamos con casos reales y ampliamos solo cuando funciona. Sabemos que es más barato equivocarse en una prueba que en un despliegue completo.

Franqueza sobre lo que la IA puede y no puede hacer

Los modelos de IA se equivocan. Te contamos sus límites desde el principio, diseñamos la solución para que los errores se detecten y no te prometemos resultados que no podamos medir.

Todo es revisable

Cada resultado indica en qué se basa y queda constancia de lo que la solución ha consultado y propuesto. Cualquier conclusión se puede comprobar y cualquier actuación se puede revisar.

La solución es tuya

Te entregamos la documentación de cómo funciona y qué datos usa. Evitamos atarte a un único proveedor de IA cuando hay alternativas razonables, para que puedas cambiar si lo consideras necesario.

Te acompañamos después de la entrega

Formamos a tu equipo, resolvemos dudas durante la adopción y mantenemos y mejoramos la solución cuando cambian tus procesos o aparecen mejores modelos.

Hablamos claro

Sin jerga ni promesas exageradas. Si algo no funciona como esperábamos, te lo contamos y proponemos cómo corregirlo.

2. Cómo entregamos un proyecto

Todos nuestros proyectos siguen las mismas fases. Al final de cada una sabes qué se ha hecho, qué viene después y puedes decidir si seguir.

Fase 1. Diagnóstico inicial (gratuito)

Hablamos con las personas que hacen el trabajo y revisamos cómo funciona hoy tu operativa. Detectamos qué procesos se pueden automatizar y cuáles conviene abordar primero. 

Recibes: una lista de propuestas priorizadas para oportunidades de mejora.

Fase 2. Análisis y propuesta

Estudiamos a fondo el proceso elegido: volumen, tiempos, errores habituales, datos y herramientas que intervienen. Medimos la situación de partida y estimamos el ahorro, el coste del proyecto y los costes recurrentes. 

Recibes: una propuesta con el alcance, el plazo, el precio y los indicadores con los que mediremos el resultado. Si no compensa, también te lo decimos.

Fase 3. Diseño

Definimos el flujo de trabajo, qué hace la solución por sí misma y en qué puntos decide una persona, qué permisos necesita y cómo se tratan los datos. 

Recibes: el diseño de la solución, validado con tu equipo antes de desarrollar.

Fase 4. Desarrollo e integración

Construimos la solución y la conectamos con tus herramientas. Trabajamos en un entorno de pruebas para no afectar a tu operativa diaria. 

Recibes: una versión funcional lista para probar.

Fase 5. Prueba piloto

Tu equipo prueba la solución con casos reales durante un periodo acotado y nos envía los errores y sugerencias. Nosotros las analizamos y ajustamos. 

Recibes: una solución ajustada a tus casos reales.

Fase 6. Medición y decisión

Comparamos los resultados del piloto con la situación de partida usando los indicadores acordados. Con datos en la mano, decidimos juntos si se pone en marcha, se ajusta o se descarta. 

Recibes: un informe con la mejora medida.

Fase 7. Puesta en marcha y formación

Desplegamos la solución en tu operativa diaria y formamos a las personas que la van a usar y supervisar. 

Recibes: la solución en funcionamiento, la documentación y un equipo formado.

Fase 8. Garantía

Damos soporte frente a los errores y consultas que puedan aparecer. Si algo no está bien implementado, lo corregimos.

Recibes: soporte correctivo durante el periodo acordado. 

Despues. Acompañamiento y mejora continua

Si lo deseas, te acompañamos durante la evolución de tu solución. La mantenemos y la mejoramos cuando cambian tus procesos, tus datos o los modelos disponibles. 

Recibes: soporte y nuevas funcionalidades. 

Lo que necesitamos de ti: una persona de referencia en tu equipo, acceso a ejemplos reales del proceso y algo de tiempo de las personas que lo hacen hoy, sobre todo en el diagnóstico y en el piloto. Sin su conocimiento, ninguna automatización sale bien.

3. Nuestro compromiso ético con la IA

Automatizamos tareas, no personas

Diseñamos nuestras soluciones para quitar a tu equipo el trabajo repetitivo y dejarle más tiempo para lo que requiere criterio, trato humano con clientes o creatividad. Involucramos desde el principio a las personas que hacen el trabajo, porque son quienes mejor lo conocen, y las formamos para usar y supervisar la solución. 

Una persona decide lo importante

Acordamos contigo qué puede hacer la solución por sí misma y qué necesita la aprobación de una persona. Enviar comunicaciones, modificar datos importantes o comprometer a tu empresa ante terceros queda en manos de tu equipo. No diseñamos sistemas que tomen por sí solos decisiones con efectos importantes sobre personas, como contratar, despedir o conceder un crédito.

Transparencia con quien usa la IA

Las personas tienen derecho a saber cuándo están tratando con una IA. Si una solución habla con tus clientes o genera contenido que se publica, lo diseñamos para que se pueda identificar como tal cuando corresponda, siguiendo el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial.

Uso responsable de los recursos

Cada consulta a un modelo de IA consume energía y dinero. Por eso usamos el modelo más pequeño que hace bien el trabajo, no el más potente por defecto; evitamos procesar datos que no aportan nada, y si una automatización convencional resuelve el problema, no usamos IA.

Tus datos, bajo tu control

Usamos solo los datos que la tarea necesita y trabajamos con proveedores que no usan tus datos para entrenar sus modelos. Si un proyecto requiere datos personales, lo analizamos contigo antes de empezar.

Atentos a los sesgos

Los modelos de IA pueden reproducir sesgos de los datos con los que se entrenaron. Cuando una solución afecta a personas (candidatos, clientes, empleados), revisamos sus resultados buscando tratos desiguales y mantenemos la decisión final en manos humanas.

Honestidad sobre lo que hace la IA

No exageramos lo que hace la tecnología ni presentamos como certezas lo que son estimaciones. Si damos una cifra de ahorro, es medida, y si es una previsión, lo decimos.

Responsabilidad compartida

Nuestras soluciones preparan, ordenan y proponen, pero no deciden por tu empresa. Revisar los resultados antes de usarlos o enviarlos a terceros corresponde a tu equipo, y lo que tu empresa entrega es responsabilidad suya. En los sistemas que el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (Reglamento (UE) 2024/1689) clasifica como de alto riesgo, esa revisión humana es además una obligación legal de quien los utiliza.

Por eso diseñamos cada solución con puntos de revisión claros y formamos a tu equipo para hacerla bien. Y si una solución nuestra no funciona como acordamos, investigamos la causa, la corregimos y te explicamos qué hemos cambiado. El reparto concreto de responsabilidades se recoge en el contrato de cada proyecto.

Lo que no hacemos
No desarrollamos soluciones que hagan nada de lo siguiente. Algunos de estos usos están prohibidos o limitados por el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (Reglamento (UE) 2024/1689) y por el RGPD; otros son límites que nos ponemos nosotros.

  • Deducir las emociones de los empleados en su trabajo. No analizamos el tono de correos, llamadas o reuniones para medir el estado de ánimo, el estrés o la motivación de las personas. El Reglamento Europeo de IA lo prohíbe, salvo por motivos médicos o de seguridad (art. 5.1.f).
  • Vigilar o puntuar a empleados de forma encubierta. Nuestros asistentes internos ayudan a las personas a trabajar; no sirven para controlarlas a sus espaldas ni para clasificarlas por su comportamiento (art. 5.1.c del Reglamento).
  • Decidir sobre personas sin revisión humana. Si una solución ayuda a filtrar candidaturas, evaluar el rendimiento o valorar la solvencia de un cliente, solo ordena y propone: decide una persona que puede cambiar el resultado y explicarlo. Así lo exigen el RGPD (art. 22) y el Reglamento Europeo de IA para estos usos de alto riesgo (anexo III).
  • Manipular a las personas. Nuestros agentes de correo comercial y de contenido no usan técnicas engañosas ni se aprovechan de la edad, la situación económica o la vulnerabilidad de quien los recibe (art. 5.1.a y 5.1.b).
  • Hacer pasar una IA por una persona. Si un asistente conversa con tus clientes o redacta contenido sintético que se publica, se puede saber que es una IA (art. 50).
  • Suplantar identidades. No generamos imágenes, vídeos ni voces realistas de personas reales sin su consentimiento, ni contenido que las haga pasar por quien no son (art. 5.1 b bis y art. 50.4).
  • Recopilar datos de personas sin control. Nuestro rastreador de información trabaja con datos de empresas y fuentes públicas. No crea perfiles de personas ni recopila sus imágenes, y nunca para identificarlas o clasificarlas por rasgos como su origen, ideología o religión (art. 5.1.e y 5.1.g; RGPD).


¿Tienes un proceso que te quita demasiado tiempo?

Cuéntanoslo. Lo analizamos gratis y te decimos con franqueza si merece la pena automatizarlo.

 

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